Carlos Gabriel González ,luego de confesar el asesinato cometido en 2021 recibió su condena. El cómplice del asesinato, Leandro Yoel Zarza, recibió una condena mínima por lo que no irá preso.

Años de pelea por justicia fueron lo sufridos por la familia Paz, que al fin pudo conseguir su cometido tras el fallo del Tribunal Oral Criminal N°5 de Morón. Los jueces sentenciaron por 13 años al culpable de la muerte de Ian Paz, muchacho fallecido de un balazo en la puerta de su casa tras una discusión.

Tras aceptar el testimonio de Carlos Gabriel González, quien habría confesado el homicidio en jornadas anteriores, se le atribuyeron los delitos de homicidio simple agravado por el empleo de arma de fuego, portación ilegal de arma de fuego, amenazas agravadas por el empleo de arma y lesiones leves.

Por otro lado, su cómplice, Leandro Yoel Zarza, recibió una condena de seis meses de prisión en suspenso. A este, se le retribuye los delitos de lesiones leves hacia el papá y la mamá de la víctima.

Lo que Zarza hizo en el momento del hecho fue alentar a la muerte de Paz tras haber gritado reiteradas veces “¡dale, matalo, matalo!” a González en medio de una discusión en la puerta del establecimiento de la víctima. Los testigos sostienen que después de esa frase salieron los tres disparos del arma de González, de los cuales uno fue al aire, el primero pegó en un codo de Ian y el otro en el tórax.

EL ASESINATO DEL JOVEN MERLENSE

El hecho que conmocionó a la comunidad de Merlo ocurrió el 25 de diciembre de 2021, una discusión previa escaló hacia un acto de violencia sin sentido que cobró la vida de Ian Paz, de tan solo 18 años. Según los registros del expediente judicial, la confrontación se desató entre dos grupos: Zarza y González, por un lado, y Nicolás Oros y Ian Paz, por el otro.

El fatídico encuentro tuvo lugar frente a la casa del joven fallecido, donde Zarza y González llegaron a bordo de una motocicleta Yamaha modelo FZ250. Los motivos exactos de la disputa nunca se supieron pero se pudo establecer que  Ian fue una víctima involuntaria de la ira de los agresores, quienes originalmente tenían diferencias con Oros, amigo del fallecido.

Luciana Gorosito, su madre, sostuvo que recuerda vívidamente aquel día y cómo su esposo salió en defensa de su hijo al escuchar los gritos y las amenazas que resonaban en la vereda. Desafortunadamente, Ian fue golpeado por tres individuos, uno de los cuales nunca fue identificado, antes de recibir disparos a quemarropa, en lo que podría describirse como un fusilamiento.

“La verdad, para mí 13 años es poco, muy poco. Justicia sería que pague con su vida, pero eso no se puede. Es igual un alivio al alma que tenga que estar encerrado durante todo este tiempo. Nos arruinó como familia: estamos tratando de salir adelante”, indicó Gorosito

Además sostuvo “No creo en su arrepentimiento y jamás lo perdonaré en mi vida lo que hizo. Por mí, que se pudra en la cárcel” en referencia a la confesión de González y el perdón que le brindó a la familia damnificada.